martes, 15 de marzo de 2011

Wake up, my love

Despierta, amor, tengo cosas que debo decir antes de que sonrías esta mañana. Supongo que traerte el café hasta la cama no te dice nada bueno, porque, ya ves, nunca tengo estos detalles. Pero bebe, acábate la taza, no quiero que me arrojes su contenido en la cara. Termina de despertar; sorbo tras sorbo abre más los ojos, despabílate, que la luz del exterior -esos rayos de sol que traspasan la ventana- te haga saber que es de día, que esto no es un sueño, no es otra de tus pesadillas. Son malas noticias que no te imaginas pero que te dolerán. Simplemente no quiero volver la mirada cada que salgo por la puerta para toparme con un rostro que no es como lo conocí, me niego a besarte sabiendo que nada es igual. Mírame, estoy cansado de pelear, ya no puedo enfrentarme a tus noches, no puedo tomarte de la mano sin una ligera sensación de malestar, no quiero estar a tu lado, amándote sin amarte de verdad…no puedo, no quiero, no puedo, no quiero, no puedo, no quiero, no puedo…..no, no quiero…por eso, antes de engañarte con cualquier mujer que se preste al juego de la seducción que tú y yo hemos olvidado tan rápido, prefiero anunciarte, cuando con la mirada me preguntes si estoy bien (como haces todas las mañana), que debemos divorciarnos.

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